Chacolí de Álava

Historia del Chacolí (Txacolí) de Álava

La tradición de la elaboración de vino en la provincia alavesa se remonta al siglo VIII aunque fue en la edad media cuando alcanzó su máximo esplendor gracias a las leyes proteccionistas promulgadas por aquél entonces. Eran 550 hectáreas las dedicadas al cultivo de la vid en 1.877 aunque la mayoría del suelo cultivado quedó destruido por los devastadores efectos del oídium, el moho, la filoxera y otras plagas.

La provincia de Álava se sitúa al sur del País Vasco y es conocida, sobre todo, por los vinos tintos producidos en los viñedos que se adentran en la D.O. Rioja.

La D.O. se fundó en 1.989 tras la unión de los seis productores de chacolí que quedaban en la zona. En 2.001 se registró la D.O. Chacolí de Álava para el vino chacolí producido en el Valle de Ayala. Constituyen esta D.O. los municipios de Amurrio, Ayala, Llodio, Artziniega y Okondo. El vocablo «txacoli» significa «vino de caserío» o «vino que se hace en el caserío».

Disponer de un buen chacolí alavés, a su temperatura en esta tierra noble y antigua es un placer actual que se nos lega desde antaño. Un placer al que no debemos renunciar por cuatro perras. Es algo cotidiano que disfrutan los alaveses y del que los foráneos podemos gozar cerrando los ojos e imaginando los verdes prados de Alava, con su lluvia fina y su olor a hierba recién cortada.

Climatología

En la provincia alavesa se distinguen tres tipos de clima: clima oceánico en el norte con abundantes lluvias, clima oceánico en el interior con inviernos fríos y fuertes heladas y clima mediterráneo continentalizado en el sur, con menos frío y lluvias más escasas. El vino se elabora en la zona costera debido a las peculiaridades climáticas y de suelo, favorables para el cultivo de la vid.

Variedades del Chacolí (Txacolí) de Álava

  • Variedades tintas: Hondarribi beltza.
  • Variedades blancas: Hondarribi zuri, gross manseng, petit manseng, y petit Corbu.

Los Chacolís (Txacolís) de Álava

La mayor parte de la producción es de vino blanco Chacolí, elaborado con uvas verdes lo que le confiere cierto grado de acidez. Es un vino levemente carbonatado con una graduación de alcohol de entre 10,5 y 12 grados.

Se suele servir ligeramente escanciado, al igual que la sidra. Presenta un color amarillo pálido y en nariz denota intensos aromas cítricos, hierbas y flores; en boca es fresco, ligeramente ácido y fácil de beber. Antaño el vino chacolí se producía artesanalmente y antes de consumirlo se escanciaba ya que entonces no se filtraba ni clarificaba. La producción de estos vinos no es muy amplia consumiéndose principalmente en el País Vasco, La Rioja, Navarra, Cantabria y Miranda de Ebro.

El maridaje del Chacolí (Txacolí) de Álava

En cuanto al maridaje nos las podemos entender perfectamente con unas cocochas de bacalao en la barra de una de las cientos de tabernas de chiquiteo de esa ciudad de cuento que es Vitoria.

También podemos sorprender a nuestros invitados con un buen marisco norteño, aunque sea humilde pero de raza, y un chacolí bién tirado. Bilbao también cuenta con un importante arsenal de bares y tabernas donde refrescar chacolí. En la costa vasca, Guetaria (la patria de Juan Sebastián Elcano) es otra de las ciudades del chacolí, donde se puede alternar maravillosamente en ambiente costero.

El chacolí ha sido tradicionalmente un vino de «chiquiteo», de barra de bar. Una buena tirada desde lo alto y listo. Este maridaje lo contrae el chacolí con los innumerables pinchos que nos ofrecen las tabernas del País Vasco. Sin embargo, como buen vino fresco, marida perfectamente en mesas de pescado y marisco.

Como sucede con vinos como los de Rueda o los Penedés rosados, resultan ideales cuando se sirven los entrantes que preceden a una buena comida. Pescados fritos, croquetas de pescado o marisco, ensaladas, revueltos de verduras, pescados ahumados… Los vinos frescos son los reyes de la mesa cuando se trata de disfrutar con los entrantes.

Las localidades de Chacolí (Txacolí) de Álava

Haremos ahora un recorrido por las localidades bañadas por las aguas del río Nervión, que esconden un buen número de atractivos rincones naturales, un importante conjunto histórico y un magnífico patrimonio enológico.

  • Llodio. Cuenta este municipio con un pequeño casco antiguo en torno a la Herriko Plaza y a la iglesia barroca de San Pedro de Lanuza. Aquí se encuentra la sede del Museo Gastronómico del País Vasco, en el que podemos adentrarnos en los secretos de la tradicional cocina vasca. Muy cerca de esta localidad, se encuentra el Palacio de Anuncibai, que cuenta con una ermita y un puente barroco y es uno de los mejores restaurantes de la zona con una selecta cata de vinos donde no faltan los chacolís de la tierra.
  • Amurrio. En su casco urbano abundan las casas solariegas como las de Urrutia, Larra y Ugarte, así como el palacio de Cejudo del siglo XVI. Un lugar de visita obligada para el amante de la orfebrería es el Museo Etnográfico, en el que encontramos una amplia muestra de piezas de artesanía de extraordinaria belleza. Esta localidad acoge la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen, así como la bodega única de la misma, todo ello en el parque del Salvador, donde además podemos encontrar afamados restaurantes que nos ofrecerán las bondades del vino vasco y de su estupenda gastronomía. No muy lejos de aquí, nos encontramos con el conjunto monumental de Quejana, del siglo XIV. Se trata de un convento dominicano en el que destaca la iglesia de San Juan y la casa de los Ayala.
  • Orduña. Lo más hermoso de esta pequeña villa es su plaza porticada rodeada de edificios de todos los estilos y unos alrededores de extraordinaria belleza. No son muchos los bares y tabernas que podemos encontrar aquí, pero en los que existen se pueden degustar los más auténticos platos de la gastronomía local , con todo el sabor de lo auténtico y, eso sí, siempre regados con un vino de la tierra.
  • Delica. Aquí terminamos la ruta por esta comarca. Podemos admirar no solo el nacimiento del Nervión, sino también una espectacular vista del valle de Ayala, tierra donde crecen las viñas que producen el nuevo vino de Álava.

Muy importante

Cuando nos referimos a notas de cata lo hacemos en referencia a vinos muy bien criados y afinados. Vinos que han superado todas las pruebas y que han demostrado estar a la altura de los consumidores más exigentes.

En todas las Denominaciones de Origen hay vinos muy comerciales, vinos baratos que no se ajustan a una cata ciega. Por esa razón los descartamos.

Si usted desea someter a la cata de nuestros sumilliers un vino de su bodega o un vino de su preferencia sólo tiene que hacérnoslo saber poniéndose en contacto con nosotros.

Pero debe saber que nuestros sumilliers obrarán con justeza y es posible que no le guste lo que le digan del vino de su bodega o de su vino favorito.

Esperamos que entiendan que seamos tan estrictos. Todo ello redundará en beneficio de todos los amantes del vino.

Jaime Garrido
Últimas entradas de Jaime Garrido (ver todo)

Deja un comentario