Maridaje de queso y vino

El arte de maridar con quesos

Si a usted le gusta el vino tinto o el blanco, el queso curado o el queso fresco y degusta estos vinos habitualmente y consume estos quesos, puede y debe combinarlos de la forma que desee, y no someterse así a normas que pretenden imponernos los adelantados de la gastronomía. Porque el vino y el queso son, por encima de todo, libertad y, por ello, no debemos acatar normas no siempre del todo lógicas impuestas por personas que tienen sus propios gustos y preferencias.

Si usted es un amante de las dietas de moda no le recomendamos que lea esta p√°gina porque puede abandonarla de golpe y porrazo. Esta p√°gina es para los que no queremos, por el momento, desprendernos de nuestra barriguita, comiendo sano y disfrutando de los placeres que nos aporta este mundo.

Tambi√©n se pueden realizar perfectos maridajes entre vinos y quesos extranjeros. Los vinos franceses casan muy bien con los quesos espa√Īoles, de la misma manera que los espa√Īoles maridan a la perfecci√≥n con los quesos del pa√≠s vecino.

Entonces‚Ķ ¬ŅQu√© criterio se puede seguir para realizar el maridaje de los quesos con los vinos? Todo es una cuesti√≥n de sabores y aromas.

Para comenzar, vamos a recordar la primera ley del maridaje de la que hablábamos en un principio. Si a usted le gusta el vino tinto de La Ribera del Duero, ponga un vino de esta Denominación de Origen ante su tabla de quesos y se acabó. Nada peor que tener que beberse un vino blanco cuando lo que nos gusta es un buen tinto.

Resulta igual que cuando realizamos el maridaje del vino con otros alimentos. A muchas personas no le gusta el vino blanco‚Ķ ¬ŅPor qu√© forzar una mariscada con vino blanco cuando bien nos las podemos entender con un vino tinto joven y suave. Es como si usted desea echarle gaseosa de lim√≥n a un Vega Sicilia, h√°galo porque usted es quien manda en su gusto y no las modas ni los grandes gourmets.

En cualquier caso, si que podemos seguir algunas indicaciones a la hora de elegir el vino o los vinos con los que acompa√Īar un queso o una tabla de quesos.

En el caso de Espa√Īa esto se convierte en un verdadero problema. Tal es la variedad de vinos y de quesos que tenemos y tal es la calidad de ambos, que decantarnos por unos u otros resulta muy dif√≠cil. Hagamos un esfuerzo y pong√°monos a trabajar

Si se trata de servir una tabla de quesos, lo ideal es disponer de varios tipos de vino con los que acompa√Īarlos. De lo contrario, los vinos m√°s potentes podr√≠an acabar con los sabores sutiles de los quesos cremosos o de pasta blanda. En tal caso, comenzar√≠amos por servir un vino blanco no envejecido, suave (bien puede ser un vino de Rueda o un joven del Condado de Huelva). Con este vino degustaremos los primeros quesos de la tabla que ser√°n los cremosos, quesos rosados o con poca curaci√≥n.

Para los siguientes quesos de la tabla nos puede venir bien un rosado (de Cigales, por ejemplo), un espumoso (un cava catal√°n) o un vino del a√Īo suave (preferentemente de La Rioja o de La Ribera del Duero, que suelen ser los m√°s suaves).

Si en la tabla de quesos hemos incluido alg√ļn queso viejo (un manchego, por ejemplo), nos las podemos ver finalmente con alg√ļn tinto de reserva (no se recomienda un gran reserva por su fortaleza de aromas).

La m√°xima es no ahogar los aromas del queso con los sabores del vino, de manera que se puedan saborear ambos maridando sin agotar las sensaciones en boca. As√≠, los quesos de pasta blanda, a los cremosos y las tortas les convienen los vinos suaves, blancos o rosados o tintos muy j√≥venes sin apenas aromas. Todos ellos resultan vinos muy frutales que acompa√Īan muy los sabores sutiles de estos quesos.

Cuando por el contrario nos encontremos con quesos m√°s poderosos, los vinos deber√°n ser m√°s potentes (crianzas o reservas) y preferentemente tintos o blancos envejecidos que dispongan de aromas manifiestos.

Los vinos y los quesos comparten un hecho com√ļn; ambos son alimentos fermentados, todos han sido sometidos a un proceso hasta que han cambiado su composici√≥n, merced a la exposici√≥n a levaduras y a la acci√≥n del √°cido l√°ctico. Es posible que esta sea la raz√≥n de su estupendo maridaje.

Es así de sencillo, no se complique más.

Por √ļltimo, recuerde que los vinos m√°s caros no son siempre los mejores.

Adem√°s del maridaje del vino y el queso hemos querido rendir un franco homenaje a los vinos de Espa√Īa y, por consiguiente, hablamos del maridaje del vino y el queso y de otros tantos maridajes que se pueden realizar con los mejores caldos espa√Īoles. Esperamos que les guste.

Con todo, unas indicaciones sobre el maridaje de los quesos y de los vinos nos pueden ayudar a sacar el mejor provecho a una comida o un tapeo con los amigos. ¡Qué aproveche!

Maridaje del vino y el queso

Pocos maridajes resultan tan completos como este que les proponemos. Si a esa mesa, además, le arrimamos unos cortes de jamón ibérico…

  • Los vinos y los quesos. Existen tantos tipos de quesos en Espa√Īa como vinos para acompa√Īarlos. En otros pa√≠ses es complicado el maridaje, pero en este es la cosa m√°s f√°cil del mundo, ya lo ver√°.
  • Una exquisita torta del Casar (C√°ceres) se podr√≠a acompa√Īar con un vino de pitarra cacere√Īo sin denominaci√≥n de origen, siempre y cuando su elaboraci√≥n haya sido esmerada (algunos vinos de pitarra de √Āvila y Extremadura son aborrecibles). Si no queremos arriesgar o no disponemos de vino de pitarra bueno a mano, nos bastar√° con un vino de crianza tinto o un vino blanco abocado y corpulento. Le propongo adem√°s un vino potente de Almendralejo (algo rasposos para el gusto de muchos pero contundentes y sabrosones).
  • Los quesos manchegos acompa√Īados por un vino de Valdepe√Īas tinto bien reposado resultan una doble delicia, una merienda antigua, un sabor anta√Īero y un regalo para el paladar. Son quesos secones, que huelen a queso de los de toda la vida, quesos rotundos, lejos de esas sutilezas afrancesadas que nos ofrecen algunos productores; son quesos de verdad, de los que se rompen en la boca.
  • Los quesos c√°ntabros (los ‚Äúquesucos‚ÄĚ de Li√©bana son un majar de pobres y de ricos), m√°s fuertes y algunos azulados bien se pueden acompa√Īar de vinos tintos navarros e incluso de vinos blancos de Galicia bien afrutados. Lo mismo sucede con los ‚Äúcabrales‚ÄĚ asturianos, otra joya de la gastronom√≠a espa√Īola.
  • Un queso de cabra de Ronda (M√°laga) acompa√Īado de un Pedro Xim√©nez es una delicia para los sentidos y una merienda de esc√°ndalo por cuatro duros.
  • Para los quesos de Mah√≥n, de tan peculiares aromas y sensaciones, un bien elegido vino de Binissalem o de Pla de Levant le vendr√° fant√°sticamente.
  • En general, los quesos requieren de un acompa√Īamiento suave de vinos tintos j√≥venes. Tambi√©n pueden ser acompa√Īados de vinos blancos con cuerpo y crianza, sobre todo cuando los quesos no sean muy curados.
Jaime Garrido
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