Maridaje en La Rioja

Maridaje de los vinos de Rioja; maridaje perfecto

Pocas zonas de España reúne tantas delicias gastronómicas como La Rioja. Además, esta comunidad se encuentra rodeada de paraísos gastronómicos permeables, con los que intercambiar productos de primeras calidades.

El maridaje natural del vino tinto de Rioja es la carne roja. Caza, ternera, cerdo, buey, … Todos ellos se prestan a ser acompañados por una botella de una de las numerosas bodegas que aquí concurren.

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Un vino joven nos ayudaría a refrescar unas suculentas patatas a la riojana. Se trata de un plato sencillo y delicioso elaborado con productos autóctonos.

Los «vinos cosecheros riojanos» permiten combinar el tapeo sencillo de la Calle del Laurel, en la capital logroñesa. Champiñones a la plancha, panes preñados, montaditos, pinchos de morcilla… Bien es verdad que los logroñeses se decantan por los vinos de crianza a la hora de alternar taberna tras taberna.

Otro de los platos más conocidos de esta tierra de interior es de pescado. El bacalao a la riojana resulta delicioso acompañado de un blanco de crianza (no demasiado frecuentes) o de un tinto suave, frutoso y ligero. También y, por tratarse de un pescado carnoso, admite maridajes de tintos más viejos, aunque no debemos pasar de los crianzas en este caso.

A una trucha a la riojana bien le podemos arrimar un clarete o un cosechero suave.

La rica huerta riojana nos brinda numerosos productos, todos ellos de gran calidad. Basta darse un paseo por los mercados de Logroño para observar la variedad de verduras, legumbres y setas que se nos ofrece.

Unos «caparrones» (alubias rojas) en su cazuela de barro, con todos sus avíos nos pide a gritos un buen reserva de Haro, Cenicero, Alfaro…

Las setas también están presentes en la rica gastronomía logroñesa. Unas setas de chopo guisadas junto a un vino joven es una cena de príncipes al alcance de cualquiera de nosotros (no olvide mojar pan cuando nadie le vea).

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En pocos lugares de España se toman como aquí unas sencillas borrajas hervidas. Una pizca de sal, aceite de oliva y un golpe de vinagre convierten a este plato de pobres en una delicia de ricos. Aquí si que debemos contar con un blanco joven, suave, incapaz de perturbar el delicado sabor de esta planta exquisita. En otras partes de España las podemos encontrar en conserva; no es lo mismo.

Las carnes también gozan de protagonismo en La Rioja. Un estofado de ternera al vino tinto nos deja sin sentido. Para recuperarlo debemos sacar de la bodega un reserva o un gran reserva. En maridaje resulta ideal porque los sabores del vino y la carne se aúnan en uno solo.

Un cordero con alcachofas de la huerta combina los sabores huertanos con otra de las delicias riojanas; el cordero. Un vino de crianza nos ayudará a acabar con toda la cazuela. Si guarnicionamos con patatas a lo pobre, mejor que mejor.

Como vemos, el maridaje de los vinos de Rioja es sencillo, auténtico y nos ayuda tanto con platos contundentes como con los más suaves.

Jaime Garrido
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