Maridaje de vinos tintos

Cómo maridar un vino tinto

El maridaje entre el vino y la comida es el proceso que persigue alcanzar la armonía perfecta entre ambos protagonistas.

En esta línea, es habitual escuchar que los tintos suelen casar mejor con la carne. Esta afirmación tiene una explicación más científica, y es que, los jugos propios de la carne absorben y suavizan la acción secante de los taninos del vino tinto.

Aunque no es una ciencia exacta y en última instancia dependerá de los gustos de cada persona, a continuación, se exponen algunos de los alimentos que se considera que mejor maridan con el vino tinto:

  • Quesos: gruyère, appenzeller o cheddar son tipos de queso que empastan muy bien con tintos contundentes e intensos, así como, con espumosos. En el caso de quesos manchegos, funcionan de miedo con tintos de crianza de mediana intensidad. En relación al parmesano, destacan vinos italianos con un carácter fuerte elaborados con variedades de uva como nebbiolo o sangiovese.
  • Carnes: si lo que te apetece es un buen chuletón, una de las recomendaciones habituales es un vino tinto con algo de barrica, cuyas notas de madera envuelvan el sabor de la carne. Por otro lado, para un estofado sería pertinente un tinto complejo y potente. Profundizando en las carnes rojas, los tintos de medio cuerpo como crianzas y reservas empastan de forma sublime con carnes rojas asadas, a las que si se les añade una salsa ha de ser suave, mientras que, para carnes asadas con salsas más consistentes se podría optar por tintos con cuerpo y grandes reservas. Recuerda, siempre buscando la armonía entre las diferentes intensidades de sabor.
  • Guisos de legumbres: estamos hablando de platos que generalmente son contundentes y en los que pueden añadirse chorizo u otros embutidos. Por lo tanto, será conveniente maridarlos con vinos tintos potentes como crianzas o reservas.

Dentro de esta categoría de vinos tintos, algunos de los maridajes principales son:

  • Vinos tintos jóvenes: son vinos caracterizados ser embotellados sin haber pasado por barrica, no han tenido crianza. En este caso, los alimentos a destacar son: quesos semicurados, ciertas carnes blancas, cabrito o cordero y algunos pescados en salsa.
  • Vinos tintos de crianza: por definición, estos permanecen un tiempo en barricas de roble. Los alimentos con los que conseguir un buen maridaje dentro de este apartado son: carnes a la brasa, quesos curados y guisos con carne roja.
  • Vinos tintos de reserva y gran reserva: son aquellos cuyo periodo mínimo de maduración es de 3 y 5 años respectivamente, en los cuales, se mantienen en barrica 12 y 18 meses en cada caso. Algunas recomendaciones podrían ser platos de caza o guisos elaborados.
Jaime Garrido
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