Vinos de Binissalem

Tradición en los vinos de Binissalem

Esta Denominación de Origen del año 1991, se encuentra situada en el centro de la isla de Mallorca, siendo la decana insular por mérito propio. Los primeros indicios con que contamos sobre la producción de vinos en esta zona datan de 1.382 cuando se producían un cuarto de millón de litros de vino.

Existen documentos del siglo XVIII que dan fe de la existencia de cientos de bodegas en pleno funcionamiento por aquel entonces. En la última década del siglo XIX, la plaga de filoxera casi logra acabar con la larga tradición vitivinícola de Mallorca produciéndose pérdidas inconmensurables.

En la actualidad el mercado de estos vinos se encuentra recuperado y en vías de consolidación. El vino de Binissalem, empieza a exportarse a países de la Unión Europea (hasta ahora los vinos de Binissalem se consumían localmente), compitiendo con los vinos más actuales.

La climatología de Binissalem

Esta comarca se encuentra protegida de los fríos vientos septentrionales por la Sierra de Alfabia o de Tramuntana lo cual origina un microclima de carácter benigno. El clima es mediterráneo suave, con veranos secos, largos y calurosos, inviernos cortos y primaveras y otoños ligeramente lluviosos.

El terreno es rico en calcio, llano o ligeramente ondulado dando lugar a suelos pardos o pardos-calizos. El relieve es suave y las cepas se sitúan entre los 75 y 200 metros sobre el nivel del mar.

Variedades de los vinos de Binissalem

  • Variedades tintas.

    Para la elaboración de los vinos tintos se utiliza básicamente la variedad autóctona manto negro, complementada con otra variedad autóctona llamada callet o con otras foráneas como la cabernet sauvignon, syrah, monastrell y tempranillo.

    Los vinos tintos presentan un color de intensidad media con aromas de frutas confitadas. Son tintos bien estructurados con una conveniente evolución en madera. Los vinos de crianza son de fina estructura y armoniosos, con taninos suaves y redondeados con aromas terciarios.
  • Variedades blancas.

    Para los vinos blancos se usa un mínimo del 70% de la variedad autóctona moll o premsal blanc y como complementarias el macabeo, la parellada y la chardonnay. Para los vinos dulces se utiliza la moscatel en un 70% junto con la muscat.

    Los vinos blancos presentan aromas a manzana verde y leves recuerdos a albaricoque y almendras amargas. En boca son blancos frescos, equilibrados entre el dulce y el ácido con un toque ligeramente amargo al final.

Si bien no son muy conocidos, los vinos de Benissalem gozan de un reconocido prestigio entre expertos y conocedores.

El maridaje de los vinos de Binissalem

La Isla de Mayorca está llena de encantos. Uno de los mayores es su gastronomía, a la que no accede todo el turismo por puro desconocimiento, limitándose a una cocina de «superviviencia» durante su veraneo. En este sentido, las Islas Canarias tienen más difundidas sus sencillas recetas de lo que están las de estas islas, más complejas y diversas.

Dentro de las sobrasadas (que son muchas, nos quedamos con la de Inca por su sabor más pronunciado y su aspecto más oscuro. Eso si, siempre que venga en tripa de verdad. Si a un par de rodajas de esta sobrasada le damos dos vueltas por la sartén y le arrimamos pan de hogaza y dos chatos de tinto de Binissalem… ¡Gloria bendita!

Si lo que deseamos es algo más tranquilo, una buena ensalada de marisco mediterráneo le va bien a un blanco de la tierra. Los blancos se sirven muy bien con los entrantes, ayudan a estimular el apetito y nos permiten dar cuenta de guisos más potentes a lo largo de la comida.

Los arroces y las calderetas de pescado son los reyes de la cocina mayorquina. Un arroz seco con caracoles, o con bacalao, o con centollo, o a banda… Todos son buenos y a todos les van los tintos y los blancos de Binissalem. Parece que estos vinos estuvieran hechos para perpetuarse en un eterno maridaje con los platos de la tierra.

Una buena caldereta de bogavante bien se merece descorchar una botella de vino como Dios manda (La del 2004 fue una añada excelente), también unas tradiconales albóndigas de calamar o pulpo.

Para los vinos tintos podemos elegir entre el cerdo con sobrasada, la lechona al horno o las setas con butifarra blanca. Para acompañarlos siempre nos queda echar mano de unos panecillos de Inca, ese pan salado crujiente que se puede tomar solo o en compañía de toda clase de guisos.

Porque todo en Baleares está bueno, sobretodo si lo acompañamos de un vino de Binissalem del bueno.

Las mejores añadas de los vinos de Binissalem-Mallorca

Los años 1994, 1998 y 2004 han sido calificados como «excelentes» por el Consejo Superior de las Denominaciones de Origen. Por su parte, las añadas correspondientes a 1990, 1995, 1997, 1999, 2000, 2001, 2003, 2005 y 2006 han obtenido la calificación de «muy buenas» por esta misma institución.

Las localidades del vino de Binissalem

La ruta de la D.O. de Binissalem tiene las siguientes etapas: Binissalem, Sencelles, Santa Eugenia, Santa María del Camí y Consell. Haremos un breve recorrido por cada una de estas localidades con el fin de mostrarles las peculiaridades de cada una de ellas.

  • Binissalem. Para el amante del vino y su cultura, Binissalem es un lugar de gran atractivo debido a los numerosos viñedos que se extienden por su terreno y a las fabulosas bodegas en las que se elaboran los mejores caldos de la denominación de origen. Además de este aliciente, el viajero puede encontrar los mejores caseríos de arquitectura tradicional y civil. Sus edificios más emblemáticos son Can Sabater, casa museo del escritor LlorenÇ Villalonga, y Can Gelabert que cuenta con elementos arquitectónicos de distintos estilos, desde el gótico al barroco, e incluye unos frescos pompeyanos del siglo XIX. Esta casa acoge la sede del Consejo Regulador de la D.O. En los numerosos restaurantes y bares repartidos por esta localidad podemos degustar algunos de sus platos típicos como la lechona asada o el conejo deshuesado, acompañados siempre por un buen vino del lugar.
  • Sencelles. Sencelles y sus alrededores tienen un gran interés enológico. Abunda en molinos y en alquerías, pequeñas aldeas de arquitectura rústica como son Ruberts, Jornets y Judí. Es una localidad de larga tradición vitivinícola que cuenta con algunas bodegas de renombre en las que se elaboran buenos vinos jóvenes, crianzas y reservas. En su gastronomía destacan las sopes, arrós brut, frit y tumbet.
  • Santa Eugenia. En este pequeño municipio podemos encontrar un curioso cementerio judío al lado del cementerio católico y la Cova de Lourdes donde la tradición católica dice que la Virgen se apareció a Bernadette en la localidad francesa del mismo nombre. Es de obligada visita para el viajero la parroquia de Santa Eugenia donde cabe destacar el retablo del siglo XVIII y el órgano de 1870. Tres torres dominan el popular barrio del Putget: Cas Moliner Vell, Can Fideu y Can Camarada. Cuenta también con numerosas bodegas en las que el vino se elabora con variedades autóctonas y en las que se pueden degustar además de éstos, otros productos gastronómicos de la localidad como embutidos, quesos, coques de verduras o de trempó.
  • Santa María del Camí. Esta localidad es la capital de la Mallorca rural. A su feria asisten los habitantes de todas las localidades cercanas así como a sus mercados semanales. En su ayuntamiento se conserva un retablo de una Virgen con Niño que data del siglo XIV. Es costumbre en todas las localidades de Binissalem, colgar en los portales de las bodegas cada otoño, una rama de pino señalando así que la bodega ya cuenta con su vino joven del año. En las terrazas de los bares de la Plaza dels Hostals, Can Calet y Sa Font es costumbre popular tomar al mediodía un licor dulzón con sifón y hielo al que llaman Palo.
  • Consell. El viajero puede visitar en este municipio un pequeño y curioso museo del aforismo literario dirigido por el autor local Joan Guasp, un horno muy elogiado en toda la isla, Can Martí, el Ayuntamiento y la iglesia parroquial de Nostra Senyora de la Visitació. En la Plaza Mayor, todos los jueves hay mercado de productos locales, en el que se puede adquirir además del vino local, otros productos como embutidos y quesos.

Muy importante

Cuando nos referimos a notas de cata lo hacemos en referencia a vinos muy bien criados y afinados. Vinos que han superado todas las pruebas y que han demostrado estar a la altura de los consumidores más exigentes.

En todas las Denominaciones de Origen hay vinos muy comerciales, vinos baratos que no se ajustan a una cata ciega. Por esa razón los descartamos.

Si usted desea someter a la cata de nuestros sumilliers un vino de su bodega o un vino de su preferencia sólo tiene que hacérnoslo saber poniéndose en contacto con nosotros.

Pero debe saber que nuestros sumilliers obrarán con justeza y es posible que no le guste lo que le digan del vino de su bodega o de su vino favorito.

Esperamos que entiendan que seamos tan estrictos. Todo ello redundará en beneficio de todos los amantes del vino.

Jaime Garrido
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