Vinos de La Mancha

Historia de los vinos de La Mancha

Los primeros documentos que ponen de manifiesto la existencia de actividad vinícola en esta región datan de los siglos XII y XIII tras la repoblación de estas tierras en plena Reconquista, aunque a pesar de ello algunos historiadores sitúan el comienzo de elaboración de vino en la zona en la época romana. Existen crónicas que señalan la existencia de caravanas de mulos que transportaban vino a la corte, aunque por aquel entonces los viñedos no contaban con la extensión de hoy en día.

La expansión de la elaboración de vino comenzó cuando la plaga de filoxera asoló los viñedos europeos y apenas afectó a las vides de la Mancha por tener pocos injertos americanos. Posteriormente, al recuperarse el viñedo francés los viticultores manchegos se dedicaron a producir alcoholes bajando considerablemente la calidad de los mostos. A partir de 1940, gracias a la creación de numerosas cooperativas el cultivo de los viñedos alcanzó su máxima expansión.

En un primer momento, estas cooperativas se dedicaban a la producción de vino a granel y de alcoholes, hasta que en los años 70 comenzaron una meticulosa selección de los terrenos, a plantar más uva tinta, a elaborar los vinos separando la uva blanca de la tinta, y a vendimiar antes para controlar el grado y obtener vinos al gusto moderno. Su objetivo era producir vinos blancos más ligeros y tintos susceptibles de convertirse en crianzas y reservas.

En la última década ha tenido lugar un cambio generacional importante; los bodegueros no solo se dedican a la producción de vinos a granel y alcoholes sino que también quieren su etiqueta de calidad aportando los mejores vinos de su producción para embotellados de calidad.

Esta Denominación de Origen abarca las provincias de Albacete, Ciudad Real, Toledo y Cuenca.

Climatología y suelos de La Mancha

El clima del territorio manchego es único para el cultivo de la vid. Se caracteriza por la presencia de temperaturas extremas, escasa pluviometría y gran sequedad ambiental. En cuanto a los suelos se trata de un terreno llano de tierra rojiza de estructura caliza. Podemos encontrar más de un millón de hectáreas vinícolas que no se corresponde con la producción de vino debido a que una parte importante de las mismas se destina a la elaboración de alcohol.

Variedades de uva de La Mancha

  • Airén: Es la uva autóctona y tradicional de La Mancha representando el 85% de las variedades cultivadas. Es una uva resistente de la que se obtiene un vino blanco de moderada calidad, poca acidez y fácil oxidación. Son vinos muy apropiados para destilados por lo que parte de ellos se destinan a abastecer zonas como Jerez para brandys y comarcas francesas para cognac. Es una variedad muy productiva, que se adapta bien a climas extremadamente secos y calurosos.
  • Macabeo o Viura: Es una variedad no muy extendida aunque cada vez tiene una implantación mayor. Tiene una cepa vigorosa y su periodo de recolección es breve. Su racimo es de gran tamaño y color amarillo verdoso con los que se obtienen vinos equilibrados en azúcar y cuerpo.
  • Sauvignon Blanc: Es una uva muy aromática que se adapta bien a los climas secos por lo que se está produciendo un importante incremento en su cultivo. Su brotación es temprana y resistente al frío. Los racimos son de tamaño mediano con uvas de color amarillo pajizo.
  • Chardonnay: Es originaria de Borgoña (Francia). Es un viñedo bastante vigoroso, de brotación temprana y recolección breve. Sus racimos son pequeños, de color ámbar, pulpa consistente y sabor azucarado.
  • Cencibel o Tempranillo: Es la variedad tinta principal en esta D.O. Es la uva más utilizada en la elaboración de los vinos tintos de crianza de elevada calidad. En otras regiones se le conoce con el nombre de Tinta de Toro, Tinta del País etc… Es de maduración temprana, de racimos gruesos, compactos y regulares.
  • Garnacha: Después de la Cencibel es la segunda en importancia. Se dice que es originaria del Valle del Ebro. Es de racimo medio y compacto, de color negro, pulpa jugosa y zumo incoloro.

Los vinos de La Mancha

El La Mancha se elaboran toda clase de vinos (menos los vinos dulces y los de licor). Todos sus vinos, incluidos los espumosos, gozan de una calidad muy cuidada:

  • Vinos jóvenes. Estos vinos son consumidos durante el mismo año de la cosecha. Se trata de vinos con un gran potencial aromático, a pesar de su juventud.

    Los vinos jóvenes de La Mancha pueden ser tintos, vinos rosados o blancos.

    Algunos de ellos siguen realizándose a la manera tradicional y otros mediante sistemas modernos de control de la fermentación.
  • Vinos de crianza. Estos vinos presentan una buena estructura, con aromas muy afinados a fruta. Su color es violáceo muy intenso.
  • Vinos de reserva. Estos vinos pasan 12 meses en barrica y 24 en botella. El resultado es el de unos vinos muy bien hechos, con la acidez justa y aromas variados.
  • Vinos de gran reserva. Con 2 años en barrica de roble y 36 en botella, hablamos de vinos muy bien estructurados, suaves y a la vez untuosos. Tienen buen cuerpo.
  • Vinos espumosos. Los vinos espumosos de La Mancha son nobles. Se trata de vinos alegres, pálidos a base de uva airén y macabeo. Los vinos espumosos de esta región pueden ser: Secos, semisecos, dulces y brut nature.

El maridaje de los vinos de La Mancha resulta excepcional cuando tenemos a mano un potente queso manchego. Un vino bien criando, pan y queso son una merienda de príncipes. Los vinos criados de Las Mancha ofrecen, además, un etupendo maridaje con guisos de carne y carnes rojas.

El maridaje de los vinos de La Mancha

Maridajes con migas en la mancha

Los vinos de la mancha lo tienen fácil para maridar. La rica gastronomía manchega, tradicional y recia se presta a la compañía de buenos vinos como los que aquí se hacen.

Los quesos potentes y bien curados de la tierra manchega ligan muy bien con crianzas o reservas de La Mancha.

Como todos los lugares donde abunda o abundó algún día el pastoreo, las migas están presentes en las recetas manchegas. Un buen blanco o un tinto joven se llevan muy bien con este plato sencillo y ancestral.

Los potentes pucheros y ollas manchegas, repletos de legumbres tienen un lugar importante en todas las mesas españolas. También la caza y los embutidos. En este caso los tintos más robustos son ideales para compañarlos.

Para chatear elegimos un crianza y unas berenjenas de Almagro como Dios manda, de las que ponen en las ventas de la carretera de Andalucía.

Las mejores añadas de los vinos de La Mancha

Según el Consejo Superior de las Denominaciones de Origen, las mejores añadas de los vinos de La Mancha son las siguientes: 1993, 1998, 2004 y 2007. Todas ellas han obtenido una calificación de «excelentes» por sus características excepcionales.

Las cosechas consideradas como «muy buenas» son: 1992, 1994, 1996, 1997, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2005 y 2006.

Buenas añadas para los vinos de La Mancha, merced siempre al buen hacer de los vinateros y bodegueros de esta tierra que, cada año, alumbra vinos de verdad; uno de los vinos más demandados de España.

Las localidades del vino de la Mancha

Con estas líneas queremos rendir un pequeño homenaje a aquellas localidades que han contribuido a lo largo del tiempo a que el vino elaborado por esta denominación de origen, haya llegado a adquirir una calidad y excelencia que nada tiene que envidiarle a otros vinos del país. Haremos un breve recorrido por cada una de ellas, con objeto de mostrarles todo aquello que pueden ofrecerles a cuantos las visitan.

  • Noblejas. Este municipio ha sido históricamente agrícola. Las actividades fundamentales son la producción de trigo, aceite y vino. Son visita obligada la ermita de María Magdalena, construida en el siglo XVIII, la ermita de San Isidro, de construcción moderna y la iglesia parroquial de Santiago Apóstol del siglo XVII, de estilo herreriano y neoclásico, singular por ser una de las pocas en La Mancha que posee dos cúpulas. No quedan casi ninguna de las cuevas que todas las casas tenían en las que se guardaban fundamentalmente vino y aceite. Son algunas las bodegas de nueva construcción las que han seguido la tradicion de elaborar vinos, algunos de los cuales gozan de un merecido prestigio.
  • Alcázar de San Juan. En este municipio tiene su sede el Consejo Regulador de esta denominación de origen, en el que podemos visitar su Museo del Vino. En él se exponen diversos utensilios vinculados a la cultura del vino. Algunas de las bodegas enclavadas aquí, se encuentran en pleno casco urbano, constituyendo un atractivo más para el viajero. Alcázar de San Juan es un pueblo de una notable riqueza monumental, destacando la iglesia de San Francisco y, dentro del templo de Santa María, la tabla flamenca del siglo XIV. Para reposo de sus visitantes cuenta con numerosas tabernas en las que nos ofrecerán sus platos típicos como los asados, la caldereta de cordero, el pisto manchego y otros muchos que son un auténtico deleite para el paladar, sobre todo si los acompañamos con un buen vaso de vino del lugar.
  • Campo de Criptana. Los molinos de viento son, sin duda, el paisaje característico de esta localidad, algunos de los cuales han sido convertidos en museos, como el molino Inca Garcilaso convertido en museo de labranza, el molino de Cariari convertido en museo de pintura o el molino Pilón convertido en museo del Vino. Otros molinos se han conservado con su maquinaria original como el del Burleta, el Sardinero y el Infanto. En este municipio se asientan varias bodegas que ofrecen a sus visitantes visitas guiadas a sus instalaciones y viñedos, catas comentadas y excursiones, con objeto de promover el turismo del vino en la región.
  • Villarrobledo. En esta localidad encontramos la mayor extensión de viñedo del mundo, lo que da cuenta de la importancia que la cultura del vino ha tenido y tiene en esta tierra. Destaca en este municipio la iglesia parroquial de San Blas y la Casa del Ayuntamiento del siglo XVI, ambos de obligada visita para el viajero. Paseando por sus calles podemos encontrar numerosos bares y mesones donde nos deleitarán con lo mejor de la gastronomía local, siempre acompañada por algún vino del lugar. Son muy numerosas las bodegas afincadas aquí, las cuales pueden ser visitadas , contando muchas de ellas en sus instalaciones con restaurante propio en el que nos ofrecen el vino elaborado en ellas.
  • Tomelloso. Es éste un pueblo activo y creador que se proclama ciudad del vino y de las letras, en el que podemos contemplar un pintoresco paisaje salpicado de blancas cabañas de piedra, que le confieren un singular aspecto. Son de obligada visita la Posada de la Hermandad, el Museo Etnológico y el Museo del Vino, así como las bodegas que desde antaño han contribuido a la calidad y expansión comercial del vino del lugar. Después de un largo paseo por sus calles, podremos reponer fuerzas en sus magníficos restaurantes, donde podremos degustar los platos típicos de la cocina local.
  • Manzanares. Es la última localidad de esta ruta manchega. Entre sus numerosos atractivos podemos destacar el castillo de Vilas Bonas, su iglesia parroquial, su blanca plaza, el patio de la Casa de Cuquerella y el patio del Centro Cultural Ciega de Manzanares. También constituye un auténtico gozo pasear por sus bellas y encaladas calles, salpicadas de tabernas y restaurantes en los que disfrutar con lo mejor de la gastronomía y los vinos del lugar. Algunos de sus platos típicos son los llamados duelos y quebrantos y el conejo a la manchega, ambos ideales para regarlos con un buen vaso de vino tinto. No podemos abandonar este pueblo sin visitar sus afamadas bodegas en las que nos ofrecerán la posibilidad de catar todos y cada uno de los vinos que elaboran.

Muy importante

Cuando nos referimos a notas de cata lo hacemos en referencia a vinos muy bien criados y afinados. Vinos que han superado todas las pruebas y que han demostrado estar a la altura de los consumidores más exigentes.

En todas las Denominaciones de Origen hay vinos muy comerciales, vinos baratos que no se ajustan a una cata ciega. Por esa razón los descartamos.

Si usted desea someter a la cata de nuestros sumilliers un vino de su bodega o un vino de su preferencia sólo tiene que hacérnoslo saber poniéndose en contacto con nosotros.

Pero debe saber que nuestros sumilliers obrarán con justeza y es posible que no le guste lo que le digan del vino de su bodega o de su vino favorito.

Esperamos que entiendan que seamos tan estrictos. Todo ello redundará en beneficio de todos los amantes del vino.

Jaime Garrido
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