Vinos de Montilla-Moriles

Historia de los vinos de Montilla-Moriles

Montilla-Moriles es una Denominación de Origen fundada en 1944, cuya zona de producción se caracteriza por la dispersión de sus viñedos. Variedades tintas como tempranillo, cabernet sauvignon y otras hasta hace poco absolutamente desconocidas han comenzado a cultivarse en la zona.

Los vinos de Montilla-Moriles son tan antiguos como los de Jerez, habiéndose encontrado restos arqueológicos de semillas viníferas de hace 3.000 años. Allá por el año 1665 se vendían vinos de Lucena en las tabernas gaditanas. Las elaboraciones tradicionales de Córdoba siguen las mismas vías de crianza que las de Jerez: la biológica y la oxidativa, y el mismo modo de envejecimiento y unificación de añadas.

Podemos encontrar los siguientes tipos de vinos: Fino, Oloroso, Pedro Ximenez, Amontillado y Palo Cortado junto con los nuevos vinos blancos. De entre todos ellos es el Pedro Ximenez el que ocupa la mayor parte del viñedo marcando el carácter de todos los vinos de la zona. También se cultivan otras variedades como la moscatel, la baladí etc.

Los vinos de uva Pedro Ximenez tienen un contenido de alcohol del 15% en total ausencia de alcohol añadido lo que les proporciona características más naturales y sabores y aromas más delicados.

Entre los ríos Genil y Guadajoz se encuentra enclavada la comarca vitivinícola de Montilla-Moriles. Sus tierras son blancas, de suaves vaguadas en las que se cultivan fundamentalmente las cepas de Pedro Ximenez. El clima en la zona es seco y cálido lo que produce vinos con una graduación del 15% en alcohol completamente natural.

Por eso, los amontillados a los que se refería «Edgard Allan Poe» en su reconocido «El barril de amontillado», donde un reo inglés pedía como último deseo morir en el interior de un barril lleno de estos vinos cordobeses, tienen razón de ser cuando se trata de mandarnos al cielo de un golpe.

En la actualidad, los vinos generosos andaluces han comenzado un ligero declive en su consumo, con los vinos de Jerez arrastrando al resto por lo que tanto en una zona como en la otra se han puesto en marcha una serie de medidas encaminadas a intentar paliar la crisis de estos vinos así como a conseguir un equilibrio entre la producción de sus vinos y la demanda.

Una de las esperanzas del mercado vitivinícola de esta región está puesta en los nuevos vinos blancos jóvenes y frescos, al estilo de los de Sanlúcar de Barrameda. Destaca la resistencia al cambio en los procesos de elaboración de los vinos generosos de esta comarca superada por una de las principales bodegas de la zona cuyos vinos son más frescos, menos densos y más alegres que los tradicionales.

Resfrescar un amontillado en el centro de la capital del califato es un placer de dioses que los árabes consintieron y que los cristianos agradecemos; todo ello frente a un atardecer frente a la mezquita.

El maridaje del vino de montilla con los innumerables manjares corbobeses es infinito. Desde aquí le proponemos una copa fría de Montilla con un salmorejo cordobés bien espeso y un flamenquín bien grande con piquitos de ajonjolí. Cuanto más cerca de la mezquita-catedral mejor.

Climatología y suelos

La composición del suelo es un factor que incide directamente en el cultivo de las vides y en la posterior calidad de sus vinos. En la provincia de Córdoba predominan los suelos llamados albarizas, ricos en carbonato cálcico, con un suelo y subsuelo blandos , pobres en materia orgánica, poco fértiles, con escasos minerales y con un alto poder para retener la humedad.

Es conveniente plantar la vides en laderas para que la pendiente permita un drenaje natural del agua sobrante que alarga la vida del viñedo y mejora la calidad del vino. Son suelos calizos de color blanquecino muy aptos para el cultivo de las vides. En Montilla-Moriles encontramos también suelos con alto contenido en sílice en los que se cultiva la variedad Pedro Ximenez. Este mineral provoca una refracción de la luz que adelanta la madurez de la uva proporcionando mostos a finales de agosto. Estas uvas suelen utilizarse para la pasificación y posterior elaboración del vino dulce Pedro Ximenez.

Las condiciones climatológicas es otro factor decisivo en el cultivo de las vides y la calidad de los vinos. La humedad debe oscilar en las bodegas entre el 60 y el 80%, y es por ello por lo que existe la costumbre de cubrir sus suelos con albero debido a su capacidad para retener el agua.

Variedades de uva

  • Pedro Ximénez. Es la variedad principal de las Denominaciones de Origen de Málaga y Montilla-Moriles. Se cree que fue Pero Ximén, soldado de los tercios de Flandes quien la trajo desde el valle del Rhin, a donde había llegado desde las islas de Madeira y a éstas desde Grecia. Se trata de una vid de tronco robusto, hojas de tamaño medio-grande, de color verde fuerte mate y de uvas de piel fina y pulpa blanca.
  • Baladí-Verdejo. Muy sensible a la podredumbre. Requiere suelos sueltos y poco fértiles y clima soleado. Le gusta la caliza y proporciona vinos de baja graduación,finos, pálidos y con poco aroma. También cuenta con tronco robusto y hojas grandes pentagonales de color verde intenso sin brillo. Su uva es de piel gruesa y pulpa carnosa.
  • Airén. Es una de las uvas blancas más cultivada en España. Se han utilizado par reducir el porcentaje glucométrico de los mostos de Pedro Ximénez. Soporta bien los climas extremos y la falta de lluvia y es muy productiva. Proporciona vinos pálidos y aromáticos.
  • Montepila. Es una variedad blanca que proporciona vinos con escaso aroma y baja graduación alcohólica.
  • Moscatel de grano pequeño. Es la variedad moscatel más cultivada en Montilla-Moriles. Su origen es antiquísimo, habiéndose hallado citas egipcias bajo la denominación de Zibibbo. Es muy sensible al ataque de criptógamas, al entrenudo corto, a la sequía y crece bien en suelos frescos y calcáreos. Produce mostos dulces y aromáticos, con alto contenido en oxidasas.
  • Verdejo. Es una uva autóctona de la región castellano-leonesa muy equilibrada tanto a nivel aromático como gustativo. Sus vinos son frescos y afrutados fácilmente maridables con una gran variedad de manjares.

El maridaje de los vinos de Montilla-Moriles

Córdoba es una tierra sabia en lo que se refiere a gastronomía. Con ingredientes sencillos, los cordobeses han sabido crear platos universales. El salmorejo cordobés está suplantando al gazpacho andaluz de toda la vida en los mejores restaurantes y en las casas más sencillas de Andalucía. Este gazpacho espeso, repleto de tomates, aliñado con aceite de Priego y vinagre de Jerez es una joya de la comida sencilla y barata de las casas de Montilla, de Moriles, de Priego, Fuenteovejuna, Peñarolla y de todos los pueblos de Andalucía.

Los puestos de caracoles de la capital cordobesa dejan al descubierto lo mejor del Montilla, cuyo maridaje con este sencillo manjar del monte está garantizado. En primavera, Córdoba se llena de estos puestos entrañables que atraen a los amantes del vino y de las cosas sencillas de la vida.

Si se piden un flamenquín en cualquier pueblo de Córdoba tengan mucho cuidado… Son enormes. No se sabe si usted se puede comer el flamenquín o el flamenquín a usted. (Con un flamenquín cordobés pueden comer dos personas). Eso si, están muy buenos y aquí los hacen como nadie, si encima damos cuenta de un fino de Montilla-Moriles mientras tratamos de acabar con alguno de estos rollos de carne ni les cuento.

Los picos cordobeses con ajonjolí también son únicos. Crujientes, planos, curvos y de mil formas, en las tabernas cordobesas se come uno antes los picos y luego la tapa de puro buenos.

El «cochifrito» (cohinillo frito) de Córdoba es una delicia. Adobado con pimentón de la Vera, ajo y vinagre y luego frito en aceite corbobés limpio es una delicia, un placer viejo, sobretodo si lo acompañamos de un vino de Moriles.

Pero si hay un plato que bordan los cordobeses es el rabo de toro. Con «papas a lo pobre», con «papas fritas», con zanahorias o tomate asado pero siempre con un buen catavinos fresco lleno de vino fino de Montilla.

Comer en tierras del vino de Montilla es cosa seria, luego un paseo por los increibles monumentos de la zona (para rebajar el asunto) y listos para una buena siesta… Mejor si es en el Hotel Hesperia, frente al Guadalquivir.

Las mejores añadas de los vinos de Montilla-Moriles

Las mejores añadas de los vinos de Montilla-Moriles se corresponden con los siguientes años: 1990, 1998, 1999 y 2000. Todo ello según las indicaciones del Consejo Superior de las Denominaciones de Origen, que calificaron estos años de «excelentes». Además, los años 1994, 2002, 2003 y 2004 fueron calificados como «muy buenos» por el mencionado Consejo.

Las localidades del vino de Montilla-Moriles

Haremos ahora un breve recorrido por las bellas localidades que conforman esta denominación de origen, las cuales, desde antaño, se han dedicado a la elaboración de vinos que han logrado un merecido reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.

  • Montilla. Esta hermosa localidad se encuentra en la sierra cordobesa y es famosa por la calidad de su uva Pedro Ximénez, con la que se elabora un magnífco vino dulce. Son muchas las bodegas afincadas en su término municipal encontrándose la mayoría de ellas a la entrada de la ciudad. No sólo se elaboran vinos dulces en ellas, sino también vinos blancos y más actualmente, vinos ecológicos. Además de bodeguera, Montilla es también una ciudad monumental. lo que la hace muy atractiva para los viajeros. Entre sus edificios civiles podemos destacar el Ayuntamiento y antigua iglesia del hospital de San Juan de Dios, de fachada neoclásica, la Casa del Inca Garcilaso de la Vega, del siglo XVI, la Casa oratorio de San Juan de Ávila, del siglo XVI y el palacio de los duques de Medinaceli del siglo XVI. Entre sus edificios religiosos más emblemáticos, destacaremos la iglesia de San Francisco Solano, neoclásica del siglo XVIII, declarada Monumento Histórico Artístico Nacional, la iglesia de San Sebastián de estilo gótico-mudéjar, que es el templo más antiguo de Montilla levantado sobre el solar de una antigua ermita visigoda y posteriormente mezquita y el Convento de Santa Clara, también declardo Monumento Histórico Artístico Nacional, de portada gótico-plateresca y puerta con artesonado mudéjar. La mejor forma de concluir la visita a esta ciudad es tomando una copa de vino en alguna de sus numerosas tabernas, acompañado de las excelentes tapas que preparan en sus cocinas.
  • Baena. Este municipio se derrama desde la cumbre de una colina en la que todavía quedan restos de un castillo musulmán. Aquí se encuentra solamente una bodega, pero sus vinos son excelentes y además es pionera en la elaboración de vino tinto en esta zona. En su casco antiguo podemos encontrar rincones espectaculares como la plaza del Coso en la que se encuentran el Ayuntamiento y la Casa del Monte. Cuenta esta localidad con numerosas iglesias entre las que destacaremos la de la parroquia de Santa María la Mayor, declarada Monumento Nacional de Interés Histórico Artístico, la de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, antiguo convento dominico y la de Santa Marina. Baena nos ofrece también una excelente gastronomía entre cuyos platos destacan el salmorejo, las berenjenas fritas, el delicioso revoltillo baenense a base de verduras variadas, los pinchos de riñones, lomo y cerdo, conocidos como ratones, los flamenquines y el bacalao a lo baenense. Todos estos platos resultan aún más sabrosos si son regados con el aceite de oliva de esta localidad y si se acompañan con alguno de sus excelentes vinos.
  • Doña Mencía. Es un pueblo de casas encaladas, muy vistoso y alegre. En él se encuentran algunas bodegas elaboradoras un exquisito vino fino, consumido en la mayor parte de sus tabernas. Merece la pena visitar el castillo de Doña Mencía, la Ermita del Espíritu Santo, la Torre de la Plata y el Museo Histórico-Arqueológico.
  • Lucena. Más que pueblo, Lucena puede considerarse una ciudad ya que cuenta con más de cuarenta mil habitantes. Aquí se encuentra una de las bodegas más antigua de la denominación, ya que data del año 1891. En esta ciudad hay una gran afición por el vino y por el flamenco. Entre sus muchos monumentos podemos destacar el Castillo del Moral, Monumento Histórico Nacional, la parroquia de San Mateo, conocida como la catedral de la campiña y una de las iglesias más bellas y con más historia de Córdoba, la parroquia de Santiago de origen judío y el Santuario de Nuestra Señora de Araceli, de estilo barroco que guarda la imagen de la patrona de Lucena. También merece la pena visitar el Museo arqueológico y etnológico, declarado Monumento Nacional y la Casa-Museo de la Virgen de Araceli. Como en el resto de las localidades de esta comarca, podemos degustar en sus bares y restaurantes lo mejor de la gastronomía cordobesa regada con un buen vino de la denominación de origen Montilla-Moriles.
  • Moriles. Son sólo cuatro las bodegas asentadas en este término municipal, en las que se produce el mejor vino Pedro Ximénez. Es famosa la cata de vino celebrada a finales de septiembre, donde se muestran los mejores vinos de esta tierra junto a otros productos de la localidad. Durante la Cata, las bodegas de Moriles disponen de un espacio para exponer sus productos, degustando en ellos los mejores vinos de cada una en sus distintos tipos. También se programan distintas actividades relacionadas con el vino, como una cata técnica, visitas a bodegas y muestras de cante flamenco.
  • Puente Genil. Nos ofrece esta localidad un importante conjunto monumental en el que podemos destacar su puente sobre el río Genil que data de los siglos XI ó XII, la Mayordomía de los duques de Medinaceli, típica casa-palacio del siglo XVIII , el Teatro Circo, la Casa Consistorial y la iglesia de Nuestra Señora de la Purificación edificada en el siglo XIV. Especial mención merece el yacimiento arqueológico de Fuente Álamo en el que se han encontrado vestigios de una ocupación ininterrumpida de unos mil años. La gastronomía de Puente Genil es rica y variada, destacando las aceitunas partidas, la ensalada de San Marcos, el gazpacho, el salmorejo, las migas, las tortitas de bacalao y el bacalao con patatas, platos todos ellos que nos resultarán aún más sabrosos si los acompañamos de un buen vino.
  • Aguilar de la Frontera. Su conocido Castillo del Ponton es uno de los más importantes del pasado bajomedieval. Hoy en día solo quedan sus ruinas; una torre, las murallas, un foso y un pequeño anfiteatro. En su casco antiguo encotramos dispersas varias iglesias de los siglos XVI al XVII. Entre ellas merecen especial mención la iglesia de Santa María del Soterraño que es la más antigua de todas ellas y está levantada sobre una cueva. En su interior se guarda la imagen de la patrona de la villa. También debemos mencionar el templo conventual de San José y San Roque, uno de los más notables de la comarca cordobesa, de estilo barroco. Entre sus edificios civiles destacaremos la Plaza de San José, el Ayuntamiento, La Torre del Reloj y el Museo Cultural del vino y la vid.

Muy importante

Cuando nos referimos a notas de cata lo hacemos en referencia a vinos muy bien criados y afinados. Vinos que han superado todas las pruebas y que han demostrado estar a la altura de los consumidores más exigentes.

En todas las Denominaciones de Origen hay vinos muy comerciales, vinos baratos que no se ajustan a una cata ciega. Por esa razón los descartamos.

Si usted desea someter a la cata de nuestros sumillers un vino de su bodega o un vino de su preferencia sólo tiene que hacérnoslo saber poniéndose en contacto con nosotros.

Pero debe saber que nuestros sumillers obrarán con justeza y es posible que no le guste lo que le digan del vino de su bodega o de su vino favorito.

Esperamos que entiendan que seamos tan estrictos. Todo ello redundará en beneficio de todos los amantes del vino.

Jaime Garrido
Últimas entradas de Jaime Garrido (ver todo)

Deja un comentario