Vinos de Navarra

Ubicación de los vinos de Navarra

Al este de La Rioja y al noroeste de la comunidad aragonesa, los vinos de Navarra se producen en distintas zonas, unas más elevadas y oras más llanas.

Los vinos navarros son primos de los reverenciados vinos de Logroño. La proximidad con tierras logroñesas hace que se logren vinos muy parejos, aunque con personalidad navarra propia.

La proximidad de suelos y clima con las zonas logroñesas de cultivo permite conseguir rendimientos similares en las variedades que concurren en los viñedos navarros. Sin embargo, como decimos, los vinos navarros tienen su propio carácter, con un gusto muy actual incluso el de los vinos más envenjecidos.

Cada zona de cultivo del vino navarro tiene sus propias características y elabora diferentes tipos de vino.

Las comarcas donde se producen estos vinos son:

  • La Baja Montaña. Donde se desarrollan cepas de garnacha sobre caliza y de grava.
  • Valdizarbe. Que produce vinos más corpulentos y de amplia graduación cuyo orinen se encuentra en cepas que maduran sobre suelos de naturaleza cretácea.
  • Tierra Estrella. Donde se cultivan excepcionales vinos blancos procedentes de una chardonay y vinos tintos de tempranillo, cabernet sauvignon y merlot.
  • La Ribera Alta. Donde las tierras arcillosas permiten el cultivo de cepas que darán lugar a vinos tintos de intenso aroma.
  • La Ribera Baja. Que produce garnachas muy intensas a una mayor temperatura y una menor humedad. Todo ello da lugar, finalmente, a excelentes vinos tintos.

Variedades de Navarra

La cepa principal es la garnacha, que llega a ocupar casi las tres cuartas partes de la superficie de una destinada a uva para la elaboración de vinos. La garnacha da lugar a vinos nobles de gran calidad, con aromas adulzados, que tanto gustan a los paladares españoles.

También se encuentran bien asentadas las cepas de cabernet sauvignon y la merlot. Por último, las uvas de tempranillo contribuyen sobremanera a la elaboración de vinos tintos bien afinados más modernos.

Para la elaboración de los vinos blancos se destinan las cepas de chardonnay, viura y en menor medida macabeo.

Pero los vinos que más fama han dado, hasta hace poco tiempo, a la D.O Navarra han sido los vinos rosados elaborados a partir de uva garnacha. Estos vinos rosados, bien afinados, punzantes y finos tiraron del resto de los otros vinos de Navarra hasta ser reconocidos y estar a la altura de los mejores vinos tintos y vinos blancos de otras denominaciones de origen.

Los suelos y el clima de los vinos de Navarra

Los suelos de Navarra son variados. Desde los más gravosos y calizos de la Baja Montaña, hasta los cretáceos de Valdizarbe o los arcillosos de la Ribera baja.

En cuanto al clima, la temperatura media a la que se crían las cepas que más tarde darán lugar a los vinos de Navarra va de los 12 a los 14° C. La pluviometría es buena, rebasando los 600 mm al año en la mayor parte de la región.

Estos suelos han mostrado su capacidad para absorber cepas con diferentes orígenes. La mezcla de estas uvas consigue con otras más locales consigue producir vinos más actuales, capaces de competir con los mejores en todos los mercados.

Los vinos de Navarra

Navarra produce todo tipo de vinos incluido el moscatel. Destacan sus tintos y vinos rosados. Los vinos blancos son de producción muy exigua aunque limpios y sabrosos.

  • Vinos tintos:
    • Vinos tintos jóvenes. Estos vinos, en ocasiones obtenidos mediante maceración carbónica, presentan un rojo vivo, con tonalidades violáceas. En boca resultan frescos y bien estructurados. Se comercializan nada más concluir su elaboración.
    • Vinos tintos de crianza. Con dos años de envejecimiento total, de los cuales pasará 1 en barrica de roble. Los vinos tintos de crianza de Navarra están entre los más considerados de todo el país
    • Vinos tintos de reserva. Que pasarán tres años es total envejeciendo, de los cuales uno al menos lo harán en barrica de roble.
  • Los vinos tintos de Navarra poseen importantes cualidades cromáticas, presentando tonos rojos muy limpios en una paleta que va desde las frutas frescas del bosque a la frambuesa. Bien estructurados, con la acidez ajustada y gustos muy afinados, al estilo actual.
  • Vinos Rosados:

Los vinos rosados de Navarra gozan de gran prestigio. Su elaboración tiene lugar mediante el sistema de sangrado, por el que se deja en contacto el mosto con los hollejos de una tinta sin presión alguna. El resultado se traduce en unos vinos rosados frescos, de tonos vivos frambuesa, muy florales.

  • Vinos blancos:

Los vinos blancos de Navarra son, como decimos, de producción exigua. En su elaboración se emplean barricas de roble nuevas.

La uva dominante en la producción es la viura, aunque cada vez más se emplea la francesa chardonnay para su confección.

En ambos casos, los vinos resultantes son elegantes, con tonos que van desde los casi transparentes amarillos de la viura a los más pajidos que se consiguen con la uva chardonnay. En boca se muestra sutiles, refrescantes y afrutados sin empalagar.

Disfrutar de un aperitivo en la Calle Estafeta de Pamplona, en compañía de un vino rosado o de un crianza de esta tierra noble es un verdadero placer que no debemos dejar escapar por nada del mundo. El único problema es caber en la taberna rebosante.

En cuanto al maridaje de los vinos de Navarra es bien sencilla si tenemos en cuenta la rica gastronomía de la zona. Un rosado o un tinto joven con unos espárragos «cojonudos» y unos cogollitos de Tudela con un chorrito de aceite por encima tan sólo, nos parecen una buena sugerencia para comenzar.

El maridaje de los vinos de Navarra

Los nobles vinos navarros tienen en su propia tierra donde maridar. Navarra es tierra de verduras. Espárragos, cogollo de Tudela, champiñones…

También de buenas carnes de ternera autóctona presentadas en forma de inmensos chuletones, dulces y tiernos solomillos, entrecotes.

El tapeo y el chiquiteo está muy presente en las vidas de los Navarros. Un pincho en la Calle Estafeta, en pleno centro de Pamplona, junto a un vino tinto servido en vaso de chiquito es un placer de medio día y noche que toda su gente sabe disfrutar. Lo difícil es «pillar» un lugar cerca de la barra porque el público abarrota las genuinas tabernas del centro.

Los vinos blancos de Navarra maridan divinamente con sus verduras. Unos champiñones salteados, al ajillo o revueltos resultan ligeros al paladar y te piden un vinito blanco para refrescarlos.

Las mencionadas magníficas carnes rojas de la zona deben acompañarse de vinos tintos de crianza o reserva. Para los guisos potentes de toro o ternera, nada mejor que dar cuenta de un Reserva o un gran reserva. Estos poderosos vinos navarros cuentan con una estructura muy equilibrada y unos aromas y sabores capaces de potenciar los de las carnes magras de la ternera.

Los rosados son ideales para abrir una comida con entrantes ligeros. Croquetas, revueltos, ahumados, ensaladas… Todos ellos gozan de un lugar en la mesa al principio de una buena comida junto a un vino rosado fresco y vivaracho.

Los navarros saben vivir porque saben comer y beber. Pocos lugares de España cuentan con tanto ambiente en bares tabernas y restaurantes (quizá Logroño, Valladolid y algunas partes de Andalucía).

Las mejores añadas de los vinos de Navarra

Según el propio Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen, las mejores añadas de los vinos de Navarra han sido hasta el momento: 1995, 2001, 2004 y 2005. Estas cosechas han sido calificadas como «excelentes» por el citado consejo.

Según estas mismas directrices, los años: 1993, 1994, 1996, 1998, 1999, 2000, 2002 y 2006 pueden ser considerados como «muy buenos».

Las localidades del vino de Navarra

Son muy numerosas las localidades que conforman esta denominación de origen las que desde tiempo inmemorial se han dedicado al cultivo de la vid y posterior elaboración de vino. Recorreremos algunas de ellas para mostrarles todo aquello que el viajero puede encontrar en ellas, desde sus monumentos hasta su gastronomía.

  • Puente La Reina. Destaca en este municipio el puente románico, del que toma su nombre, que se alza sobre el río Arga. Son muchos los monumentos tanto religiosos como civiles que podemos visitar aquí. Entre ellos destacaremos la iglesia parroquial de Santiago, del siglo XII, la iglesia del Crucifijo en el que se alberga un magníficao Cristo gótico y la iglesia de San Pedro entre los religiosos. Entre los civiles cabe destacar la muralla medieval, el palacio del Patrimonial y los restos del palacio real de la Grana. Podemos visitar también una de las bodegas más importantes de la denominación de origen, que dispone de una tienda en la que poder adquirir su vino. En cuanto a su gastronomía, podemos degustar en sus bares y restaurantes, platos como las alubias pochas, el cordero en fritada y en chilindrón, la ternera navarra, la trucha con jamón y el bacalao al ajoarriero, todos ellos excelentes para ser acompañados con un buen vino.
  • Estella. El punto nuerálgico de este municipio es la plaza de los Fueros, en la que cada jueves se celebra un mercado en el que se puede adquirir vino y aceite de la tierra. No podemos dejar de visitar su barrio medieval en el que encontraremos la iglesia de San Pedro de la Rúa, cuya fachada data de mediados del siglo XIII y en la que llama la atención su bellísimo claustro románico. También en este barrio encontraremos el palacio de los Reyes de Navarra que es el único edificio románico de Navarra y que alberga en la actualidad el museo de Gustavo de Maeztu. Otros monumentos religiosos de interés son la iglesia de San Miguel, la iglesia de Santa María y la iglesia del templo del Santo Sepulcro situada en la antigua Rúa de los Peregrinos. Tras esta dilatada visita monumental, nada mejor para reponer fuerzas que degustar el tradicional gorrín asado en algunas de las muchas tabernas que pueblan sus calles, acompañado, como no podía ser de otra forma, de un buen vino de los que saben hacer en esta tierra. También son especialidad de la comarca el bacalao al ajoarriero, las setas y trufas y las verduras de la huerta, una gastromonía muy sabrosa y variada para deleite de los amantes de la buena mesa.
  • Los Arcos. Todavía se conservan aquí algunos vestigios romanos y ruinas del castillo de la época medieval. Especial mención merece la iglesia de Santa María que durante siglos ha acogido a los peregrinos necesitados de reponer fuerzas con buenas viandas y reconfortantes vinos. Merece la pena pasear por su calle Mayor, jalonada de casas blasonadas y repleta de bares y restaurantes en los que poder difrustar con su excelente oferta gastronómica a base de alcachofas, espárragos, pimientos y cardos, y con su extensa carta de vinos.
  • Sangüesa. Los monumentos más destacados en esta localidad son el Palacio Real, el Palacio de Vallesantoro y la iglesia de Santa María la Real del siglo XII, cuya portada constituye una de las obras más interesantes del arte medieval navarro. También resulta interesante la visita a la iglesia de Santiago el Mayor, de origen románico, el convento de San Francisco de Asís y la Casa Consitorial construida en el siglo XVI sobre una de las alas del palacio de los reyes de Navarra.
  • Yesa. Como monumentos religiosos podemos destacar aquí el Monasterio de San Salvador de Leyre, perteneciente a la orden del Cister y la ermita de Santa María. Como monumento civil hacer mención a los restos de un puente de piedra sobre el río Aragón que data del siglo XII y es conocido como puente de los roncaleses. Pero sin duda, lo mejor que puede ofrecernos esta localidad es su selecta cocina elaborada con los mejores productos de la zona y por supuesto su meritoria carta de vinos de la D.O. Navarra, disponible en todos sus restaurantes. Saldremos de allí con buen sabor de boca.
  • Olite. Es sin duda alguna este municipio la capital del vino navarro además de la ciudad gótica por excelencia. Se encuentra rodeada por murallas romanas y medievales en cuyo interior encontramos un buen conjunto de rúas y plazas con auténticas joyas arquitéctonicas. El edificio más emblemático es el palacio de Olite, del siglo XV, sin menoscabo de las casonas de los siglos XVI al XVIII y las iglesias, como la de San Pedro que es la más antigua de la localidad y en la que destacan su portada y el claustro románico, y la de Santa María que alberga un retablo renacentista y un Cristo de la Buena Muerte, patrono de la ciudad. Como hemos mencionados, es ésta la capital del vino navarro, siendo buena muestra de ello, el que se encuentren aquí la sede del Consejo Regulador, la Estación Vitivinícola de Navarra y el Centro de Exposición de la Viña y el Vino, así como una de las bodegas de más renombre que abre sus puertas al público para ofrecerles visitas guiadas, catas y degustación de vinos. No podemos terminar sin referirnos a su sabrosa cocina, entre cuyos platos destacan los asados de carne, sus embutidos y sus tablas de queso….quien se resiste a probarlos?
  • Corella. En el casco urbano de esta ciudad confluyen influencias mudéjares, judías y barrocas que le confieren peculiaridad. Entre sus monumentos destacan la iglesia parroquial de San Miguel que es la más antigua de la localidad, la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, el convento del Carmen y la ermita de Nuestra Señora del Villar. Entre los monumentos civiles destacan el Ayuntamiento, la Casa Museo Arrese, el palacio de los Sesmas, y un buen número de casas blasonadas. Tras la visita monumental podemos tapear en sus numerosos bares, en los que nos ofrecerán magníficas tapas como el calderillo, el ajoarriero, la menestra de verduras y los champiñones rellenos, que podremos acompañar con un buen vaso de vino de la denominación. En esta localidad es muy popular el vino dulce elaborado en sus bodegas y que reservaremos para los postres.
  • Tudela. Durante siglos convivieron en este municipio en perfecta armonía cristianos, judíos y musulmanes. Cuenta con un importante patrimonio histórico, del que son muestra el puente medieval, la catedral, la iglesia de la Magdalena y el antiguo castillo. Las callejuelas del casco antiguo están repletas de conventos, palacios y casas blasonadas con escudos en sus fachadas y balcones labrados con esculturas. Llegado el mediodía, podemos tomar buenas tapas y vinos en sus muchos bares..tapas como las gordillas o madejas de tripas, menestra de verduras de temporada, pinchos de bacalao o tacos a atún encebollado.

Muy importante

Cuando nos referimos a notas de cata lo hacemos en referencia a vinos muy bien criados y afinados. Vinos que han superado todas las pruebas y que han demostrado estar a la altura de los consumidores más exigentes.

En todas las Denominaciones de Origen hay vinos muy comerciales, vinos baratos que no se ajustan a una cata ciega. Por esa razón los descartamos.

Si usted desea someter a la cata de nuestros sumillers un vino de su bodega o un vino de su preferencia sólo tiene que hacérnoslo saber poniéndose en contacto con nosotros.

Pero debe saber que nuestros sumillers obrarán con justeza y es posible que no le guste lo que le digan del vino de su bodega o de su vino favorito.

Esperamos que entiendan que seamos tan estrictos. Todo ello redundará en beneficio de todos los amantes del vino.

Jaime Garrido
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