Vinos de Ribera del Duero

Historia de los vinos de La Ribera del Duero

Como en tantas otras ocasiones, la historia de los vinos de La Ribera del Duero guarda relación con los asentamientos de monjes en la zona. Tras largas guerra entre los musulmanes del sur y los cristianos del norte, los campos de batalla dieron lugar a mansos paisajes casi desérticos donde algunas congregaciones procedentes de Francia como los cluniacenses (procedentes de Borgoña) o los cistercienses, asentaron sus vidas y sus costumbres vinícolas. Todo ello tiene lugar entre los siglos XI y XIII, donde ya se tiene constancia de la proliferación de bodegas en todo el área de la Ribera del Duero.

Tras un largo periodo donde los vinos de la región no eran más que considerados vinos de mesa sin el menor renombre, comienzan los cambios en la vinificación y en las mezclas. A mediados del S. XIX, en la localidad de Valbuena, las Bodegas Vega Sicilia inician un largo camino de modernización, sin descuidar los usos tradicionales, que da lugar a unos vinos muy heterodoxos y atrevidos, que hasta hace poco no han tenido el reconocimiento que merecen.

En la actualidad, muchas bodegas se suman a una larga lista de cultivadores que elaboran sus suaves vinos con esmero y prudencia, hasta ser considerados, los vinos de la Ribera del Duero, unos de los mejores vinos del mundo.

Pedir un vino de la Ribera del Duero, Pisuerga adentro, en el cualquiera de las antiguas tabernas del casco viejo de la capital vallisoletana es una experiencia que nos abrumará si a nuestra copa le arriman un plato de lechazo bien horneado. El maridaje de estos vinos es universal, pudiendo acompañar toda clase de platos del país. Sus tintos son ideales para acompañar carnes rojas, caza y quesos potentes como el de Zamora.

El clima de La Ribera del Duero

La complejidad y el equilibrio de los vinos de la Ribera del Duero se deben, en buena parte a un clima fresco de tipo continental, con escasas precipitaciones que no superan los 500 mm anuales y que caen en las estaciones de otoño y primavera. Con más de 2.200 horas de sol al año, las variedades que se cultivan en la Ribera del Duero logran alcanzar un nivel óptimo de polifenoles que permiten su posterior madurez en barrica y botella.

El suelo de La Ribera del Duero

Como algunos de los suelos aptos para el cultivo de la vid destinada a vino, la Ribera del Duero cuenta con unos suelos pobres, con escasez de hierro y abundancia de caliza.

Estos suelos se enmarcan en el seno de las provincias de Valladolid, Segovia, Burgos y Soria. Desde Olivares de Duero hasta Quintanilla de Enésimo, el Duero transcurre dando lugar a estar tierras de aspecto yermo, capaces de alumbrar uno de los mejores vinos del mundo a pesar de su apariencia.

Las variedades de La Ribera del Duero

La uva tempranillo es la reina de los viñedos de esta productiva Denominación de Origen Española. Sin embargo, ya es habitual que se empleen otras cepas como la garnacha y incluso cabernet sauvignon apara amparar el envejecimiento de los vinos de crianza y los grandes reservas.

También se están introduciendo la malbec y la merlot, que han demostrado una buena adaptación al terreno, buen rendimiento y la posibilidad de suavizar los ya de por si mansos vinos de la Ribera del Duero.

A pesar de lo dicho, la humilde uva de tempranillo es, por si sola, capaz de alumbrar vinos de una calidad extrema. Quizá por ello, los viticultores de la zona la emplean en el 60 % de su producción.

Esta uva sorprendió, por su capacidad para la elaboración de vinos destinados a envejecer, a los propios franceses que se acercaron a comprar vinos ante la carencia propiciada por la epidemia de filoxera.

A continuación describimos las uvas autorizadas en La Ribera del Duero, de acuerdo con las directrices marcadas por la Denominación de Origen:

  • Tempranillo. Se trata de la uva de la Ribera del Duero por antonomasia, capaz de alumbrar vinos con aromas a mora y fuerte tonalidad violácea. Los aromas a frutos del bosque, su equilibrio tánico y su ajustada acidez hacen de ella una una excepcional a la hora de elaborar vinos capaces de envejecer. Es habitual la mezcla de esta uva con «cabernet sauvignon» a la hora de conseguir vinos muy del gusto actual. También se le denomina «tinta del país».
  • Cabernet sauvignon. También conocida como Burdeos tinto, Carbouet, Petit cabernet y Vidure. Procede de la región francesa , Burdeos, y se cultiva en todas las zonas cálidas del mundo.Es una planta vigorosa con rendimientos no muy elevados. Sus racimos son mediano y poco compactos. Se usa como mejorante en el envejecimiento de vinos. Sus vinos son secos, con cuerpo, alcohólicos, ácidos, de color violeta intenso. En nariz son intensos, florales y vegetales. En boca presentan gran sabor.
  • Garnacha tinta. Este tipo de uvas se encuentran en zonas cálidas y la calidad de sus vinos dependerá de los caracteres climáticos de la zona. Producen excelentes rosados muy afrutados. Los vinos tintos, muy aromáticos y con buena graduación, recuerdan en nariz a la frambuesa y ciruelas pasas.
  • Merlot. Es una cepa vigorosa procedente de Francia, de elevada productividad y brotación temprana. Es muy resistente a las enfermedades. Sus racimos son medianos y poco compactos. Sus vinos son suaves, de alta graduación, aromáticos y fáciles de beber. Presentan un color rubí con tonos violáceos y en boca recuerda hierba y especias. En nariz presentan aromas a ciruelas. Producen vinos equilibrados, con cuerpo, de color rojo con ribetes naranjas.
  • Malbec. De producción más exigua, esta uva produce vinos de acidez alta donde van a predominar los aromas a frutas negras y ciertos matices balsámicos a mentol. En muchas partes se la conoce como «uva negra». Aunque originaria del sudoeste de Francia, es en Argentina y otros países de Hispanoamérica donde se encuentra más arraigada.
  • Albillo. Esta uva, también denominada «albillo de Toro» o «blanca de país» es capaz de producir vinos muy afrutados y alegres con buena graduación. Su aroma recuerda someramente al de las manzanas o melocotones maduros. Concede al vino una acidez media y tonos de color pajizo muy elegantes. Aunque de origen francés (más concretamente del sudueste de Francia) esta uva está muy adaptada a los entornos de América del Sur donde destaca en la producción de vinos de Argentina.

Aroma y aspecto del vino de La Ribera del Duero

Todas estas variables, consiguen que los vinos jóvenes de la Ribera del Duero alcancen una tonalidad púrpura muy intensa. Los tonos picota y cereza madura se pueden encontrar en vinos de ligera crianza. Cuando ésta es más acusada, se dan lugar en el vino a tonos teja y ladrillo característicos de la DO.

Los aromas que presentan estos vinos son los característicos de la variedad tempranillo, matizados por la presencia de otras variedades mezcladas en las diferentes añadas. Se trata de vinos afrutados, con aromas a frutas silvestres, a fresas, a grosellas.

Otras notas como las de café, madera, café, cacao o frutos secos están presentes en vinos de una maduración más prolongada.

Tipos de vino de La Ribera del Duero

  • Ribera del Duero rosado. Los vinos rosados de La Ribera del Duero se obtienen mediante la fermentación sin hollejos de uva tinta. Estamos ante vinos festivos, de tonos violáceos muy sutiles. Si acidez es equilibrada y su sabor muy afrutado con tonos de frutas frescas y carnosas.
  • Ribera el Duero tinto. Los vinos tintos de La Ribera del Duero no admiten más comentario que probarlos. En sus diferentes variedades, todos ellos son una garantía de aroma, sabor y color.
    • Ribera del Duero joven. Se trata de vinos que no han estado en barrica, o lo han hecho por un periodo inferior al año.
    • Ribera el Duero crianza. Estos vinos han permanecido en barrica durante 12 meses.
    • Ribera el Duero reserva. Los vinos de reserva de La Ribera del Duero deben pasar en barrica un mínimo de 12 meses. Luego vendrá el envejecimiento en botella hasta completar un total de 36 meses de envejecimiento.
    • Ribera del Duero gran reserva. Estos vinos tan afinados y bien estructurados lo son merced a los 60 meses de envejecimiento, de los que 24 pasará en barrica y 36 en botella.
  • Una cata de vinos tintos de La Ribera del Duero produce un verdadero gozo para nuestros sentidos.

Su paleta de colorido va desde los violetas más sutiles hasta los tonos frambuesa. En los vinos envejecidos se combina un cuerpo bien estructurado con la suavidad del trago.

Es posible que el éxito de los vinos de La Ribera del Duero se deba a la perfecta adaptación de toda la tradición de esta zona vinícola española a los aromas y sabores del gusto actual.

Todo ello es posible gracias a la inquietud de sus viticultores y bodegueros, entregados a la modernización permanente de procesos y bodegas.

La Ribera del Duero se ha consolidado como una de las zonas de cultivo de la vid y la elaboración de vinos más próspera de España. Sus vinos son conocidos allende nuestras fronteras, donde cada vez cuentan con más aficionados.

Los vinos de La Ribera del Duero son la demostración palpable de que las cosas bien hechas pueden tener una amplia difusión sin perder su esencia. Bien es verdad que algunas marcas han «forzado la máquina» hasta conseguir un vino de «moda». El aumento en la producción al que se ven abocados los bodegueros en este caso va en detrimento de la calidad de la uva y del cuidado estricto en los procesos.

Sea como fuere, poder disfrutar de la amplia gama de vinos de esta tierra es un lujo al alcance de cualquiera, un placer si maridamos con alimentos con los que se lleven bien.

El maridaje de los vinos de La Ribera del Duero

Los vinos nobles tienen un noble maridaje. Disponer una mesa en la que combinar varios vinos en función de los platos que se servirán posteriormente entraña cierta dificultad, cuando se dispone de un abanico tan amplio de vinos como aquellos con los que cuenta esta zona vinícola del norte de España.

Para comenzar, podemos descorchar un vino joven con el que refrescar aperitivos suaves como pescados fritos, canapés, aceitunas o embutidos ligeros, revueltos de verdura… También podemos ofrecer un vino rosado a su temperatura de servicio, sobre todo cuando prevalezca el pescado y el marisco sobre el resto de entrantes.

Si vamos a servir platos de jamón o lomo ibérico los dejaremos para el final, de este modo ya nos atreveremos con una segunda copa de crianza.

Según la contundencia de los platos que se vayan a servir durante la comida propiamente, maridaremos con uno u otro vino. Los poderosos guisos norteños se avienen a vinos de reserva a la perfección, también las carnes magras.

Aunque, si me dan a elegir, yo me quedo con un ternasco. Las cosas como son.

Si de lo que se trata es de pescados carnosos como el rape o el emperador, los vinos de crianza maridan muy bien, no teniendo por qué recurrir a un blanco (de los que esta D.O. prácticamente carece).

A los postres, regar una tarta de Santiago con moscatel, o acompañar con este vino dulce hojaldres, bombones o pastas puede resultar la mejor forma de concluir una buena comida y disponernos a relax.

Las mejores añadas de los vinos de La Ribera del Duero

Según el Consejo Superior de las Denominaciones de Origen, las mejores añadas de los vinos de La Ribera del Duero han sido las siguientes: 1995, 1996, 1999, 2001 y 2004. Todas estas cosechas han sido calificadas como «excelentes».

Por su parte, los años 1991, 1994, 1998, 2000, 2002, 2003, 2005 y 2007 han sido calificadas como «muy buenos» para esta Denominación de Origen.

Las localidades del vino de la Ribera del Duero

A continuación, haremos una breve referencia a las muchas localidades que, con el buenhacer de sus gentes, han contribuido a que los vinos de esta comarca hayan alcanzado el merecido prestigio con el que cuentan.

  • Alcubilla del Marqués. Es el primer municipio soriano, bañado por las aguas del río Duero, en el que podemos encontrar fabulosas bodegas excavadas en las faldas de un cerro coronado por una cresta de rocas. En este pequeño municipio, es visita obligada el Museo etnográfico y su iglesia con retablo del siglo XV.
  • Atauta. En esta pequeña localidad, merece especial mención, una especie de mirador situado junto a los muros de la iglesia, desde el que se pueden contemplar las antiguas e inalteradas bodegas, en las que se elaboran magníficos vinos, que pueden ser degustados en las tabernas que salpican sus callejuelas.
  • Aranda. Son muchas las joyas arquitéctonicas que pueden ser contempladas en esta prestigiosa localidad. Entre ellas pueden destacarse el esplendor del gótico isabelino que recubre la fachada de Santa María, la portada gótica de San Juan, el puente medieval, y la sillería del palacio de los Berdugo. Además de este magnífico patrimonio histórico-artístico, Aranda cuenta con numerosas bodegas construidas durante los siglos XIII y XIV, de obligada visita para los amantes del buen vino. Y para terminar el recorrido por esta bella localidad, nada como pararse a degustar sus escabeches y asados, regados con uno de sus vinos, en cualquiera de los muchos mesones y restaurantes que pueblan sus calles.
  • Fuentespina. En esta localidad, situada en la villa arandina, existe una gran dedicación a la promoción del enoturismo, organizándose visitas guiadas a sus bodegas que incluyen la cata de sus mejores vinos y gastronomía. Esta actividad, cada vez más en boga, atrae cada año a miles de visitantes, por lo que constituye una gran aportación a la economía del lugar.
  • Gumiel de Izán. Es esta una villa que atesora historia y arte. Destaca en ella uno de los mejores retablos del gótico tardío, así como su valioso archivo municipal. Son varias las bodegas asentadas en esta villa, excavadas bajo los caseríos.
  • Quintana del Pidio. Este municipio, concentra un considerable número de bodegas en torno a una iglesia de interiores góticos, la ermita de Nuestra Señora de los Olmos, y un palacio doblemente blasonado. Su población no alcanza los 200 habitantes, lo que no supone obstáculo para poder encontrar en sus calles tabernas y restaurantes en los que poder degustar la gastronomía y los caldos allí elaborados.
  • Sotillo de la Ribera. Lo más destacado de esta villa, son sus palacios y blasones, una iglesia del siglo XVIII y un conjunto de bodegas subterráneas, excavadas en torno al cerro de San Jorge, algunas de las cuales gozan de un merecido prestigio. Como en el resto de las localidades de la comarca, no hay nada como terminar la visita a sus monumentos, deleitándose con su mágnifica gastronomía, y siempre acompañada por alguno de sus excelentes vinos.
  • Peñafiel. Es la cuna de la Ribera, habiéndose encontrado en sus tierras, restos orgánicos que avalan la presencia del vino en la zona desde tiempos remotos. Para adentrarnos en el fabuloso mundo de la cultura vitivinícola, nada como una visita a su Museo del Vino, ubicado en el castillo. Otros monumentos de interés para el viajero son, la plaza del Coso, el convento de San Pablo, el templo de San Miguel de Reoyo, y el convento de Santa Clara. Todo lo relacionado con el vino, se vive con gran intensidad en esta tierra, de ahí, sus ferias, encaminadas a la promoción de las marcas de la D.O., a la exaltación de su gastronomía y a la divulgación de los productos relacionados con la viticultura.
  • Curiel. Es una localidad que todavía guarda restos visibles del pasado. Así, podemos visitar en ella el castillo de doña Berenguela, la puerta del Calvario, el templo de San Martín y la iglesia de Santa María. En cuanto a la actividad vitivinícola, este municipio cuenta con algunas de la bodegas de mayor prestigio de la D.O.
  • Pesquera. Este municipio es el paraíso de las bodegas, en las que se elaboran los mejores vinos de la D.O, vinos que gozan de un reconocido prestigio, tanto a nivel nacional como internacional. Sus caldos se encuentran en las cartas de vino de los mejores restaurantes, hoteles y paradores.

Muy importante

Cuando nos referimos a notas de cata lo hacemos en referencia a vinos muy bien criados y afinados. Vinos que han superado todas las pruebas y que han demostrado estar a la altura de los consumidores más exigentes.

En todas las Denominaciones de Origen hay vinos muy comerciales, vinos baratos que no se ajustan a una cata ciega. Por esa razón los descartamos.

Si usted desea someter a la cata de nuestros sumillers un vino de su bodega o un vino de su preferencia sólo tiene que hacérnoslo saber poniéndose en contacto con nosotros.

Pero debe saber que nuestros sumillers obrarán con justeza y es posible que no le guste lo que le digan del vino de su bodega o de su vino favorito.

Esperamos que entiendan que seamos tan estrictos. Todo ello redundará en beneficio de todos los amantes del vino.

Jaime Garrido
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